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martes, 11 de junio de 2013

Verdad a medias

Al llegar a casa, sigilosamente, se metió en el cuarto de baño. Él la esperaba despierto en la cama, pero en cuanto ella entró en la habitación se hizo el dormido. Ella se metió en la cama rápidamente y después de ver que él estaba roncando, se giro hacia su lado de la cama y se quedo mirando fijamente hacia la ventana. Su corazón latía muy deprisa y ella intentaba acallarlo respirando lentamente.

Su vida había cambiado tanto desde hacia unos meses que no parecía la misma. Su vitalidad, su belleza, su seguridad.....todo había vuelto por arte de magia. Sabia que todos estos cambios jugaban en su contra. Era demasiado obvio que toda esta felicidad salia de algún sitio, pero a ella ya le daba igual. Ella era feliz.

Habían quedado en la cafetería donde solían quedar a tomar café. Estaba en una parte apartada de la ciudad. Allí nadie les conocía y podían dar rienda suelta a miradas complices, roces de manos y silencios sonrientes. La mano de él le dio un papel garabateado con unos dibujos. Ella al abrir el papel se sonrojo y tapándose la boca soltó una carcajada. Los dos rieron un rato y ella mirándose el reloj le dijo que pidiera la cuenta y asi iba al lavabo. Mientras se retocaba el pelo y se pintaba los labios, se atusaba la falda y la blusa para que todo estuviera en su lugar. Al salir una mano le cogió por sorpresa y le empujo al rincón. Se fundieron en un beso mientras él le manoseaba en estos breves minutos de clandestinidad.

Primero salió ella de la cafeteria. Luego él espero un rato, sorbiendo las últimas gotas del café. Miró su reloj. Cuando le vio entrar por la puerta le señalo para que se dirigiera hacia él.
"¿Me pones un café cuando puedas?. Hola Luis. ¿Como va?". Él se sentó en la silla que había dejado vacía ella. "¿Has traído el dinero?"pregunto Luis. "Si. ¿como va el asunto?" Luis se quedo en silencio. "No quiero seguir haciendo esto" "¿Que dices Luis? Ahora no podemos parar. Ya te dije que esto podía tener sus riesgos" "Estas loco. ¿Como puedes pagarme por estar con tu mujer?. No quiero ser participe de esto. Ella vale mucho. Me voy. Ni tu ni ella volveréis a saber de mi."

Él vio salir a Luis y se quedo en silencio. Allí se iba el final de su historia, de su maléfico plan. El plan que salió como una posible solución a su problema. El problema del hastio, de la pasividad de su mujer hacia él. Sabia que si le devolvía la ilusión, ella volvería a estar viva. La prefería así compartida, que muerta para él solo. Sabia que si él decía quien y cuando, en cierta forma estaba manejando la situación. Lo que no había pensado es que él se enamoraría de ella y que el plan se iría al traste.

Mientras volvía a casa, allí estaba su mujer, preparando la comida. Ella estaba tarareando una melodía mientras iba lavando los platos. Al verlo se giró y le dio un beso. "¿Quieres ver el vestido que me he comprado esta mañana?" Él asintió con la cabeza. Mientras ella se iba contenta a la habitación, él se quedo triste.



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