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jueves, 26 de diciembre de 2013

Jaulas

Desde una esquina de la habitación, él aprovechaba para mirarle. Le gustaba desde hacia mucho tiempo  pero aquel amor era un amor secreto. Todo empezó hace unos 6 años. Juan había sido cambiado de oficina y Toni empezaba ese mismo día. Cuando Juan entro en la oficina les presentaron, se miraron y algo estallo dentro de sus corazones. Primero se huían como sabiendo que aquello les iba a traer mas complicaciones de lo que ambos querían pero aquello era una tarea muy difícil. Se buscaban con la mirada, pretendían con cualquier pretexto hacerse los encontradizos aunque solo fuera para preguntarse como había ido el fin de semana (a pesar que los dos estaban deseando que se hiciera lunes para volverse a ver).

Nunca hubieran pensado que esto les iba a ocurrir a ellos. Los dos tenian pareja y sabían que aquello era una bomba a punto de estallar. Quedaban con otros compañeros de la oficina y así disfrazaban las excusas para verse después del trabajo. Cuando los demás se iban a casa siempre se las apañaban para quedarse solos contándose el último libro que se habían leído o la última película que habían ido a ver. Nunca nombraban a sus actuales relaciones. Era el tema tabú del que no hacían mención. Con cualquier excusa se rozaban el brazo, la espalda, la pierna...todo de manera muy casual pero que para ellos les daba un subidón de adrenalina que les daba la energía para seguir hacia adelante.

Sabían que aquello era una relación imposible, pero no por ello menos atractiva. Llego la cena de navidad y los dos sabían que con el alcohol y la fiesta, algo podía surgir. Juan era más directo así que después de varias copas y aprovechando que estaban solos le dijo "¿Quieres venirte conmigo al jardín que hay fuera?". Toni se quedo mudo pero cuando Juan empezó a caminar, él le siguió. Una vez en el jardín se fueron a la parte más oscura y allí se besaron. La pasión se desato y vieron que aquello era inevitable. Ya en el hotel dieron rienda suelta a su pasión.

A la vuelta de las vacaciones, Juan le dijo a Toni que había dejado a su novio pues sentía mucho por él. Toni le dijo que lo que habia pasado aquella noche había sido un error y que no podía volver a pasar pues él quería mucho a mujer y no la podía dejar. Juan se quedo de piedra. ¿Como podían haber sentido de esa manera y no arriesgar todo por ese gran amor?

Desde entonces Juan se levanta todas las mañanas sabiendo que va a ver a su media naranja, la cual tiene que compartir con una mujer y con los prejuicios de una sociedad. Una sociedad que dicta tanto lo que se tiene que hacer, que a veces lucha contra los sentimientos más animales e instintivos, aquellos que nos nacen de dentro de las entrañas. Esa sociedad que nos dicta cada día lo que hacer, lo que pensar, lo que comer, lo que llevar. Mientras andamos con jaulas, nuestro corazón y nuestros sueños que son libres, nos sorprenden y nos dirigen sin darnos cuenta a lo que pensamos en un principio que es nuestro abismo y nuestra fatalidad pero que si miramos hacia atras, son los momentos de la vida que más felicidad nos han proporcionado. Si todos nos escucháramos más y dejáramos de creernos lo que nos dice todo el mundo como una verdad absoluta, todos seriamos más felices. Seriamos libres de verdad.


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