Poco a poco empezó a abrir los ojos. La luz del sol brillaba en su cara y le hacia recordar que un nuevo día empezaba. Se froto los ojos y se paro a pensar donde se encontraba. Nunca había estado antes en esa calle. De repente se dio cuenta que estaba sentado en el suelo y le dolían todos los huesos del cuerpo. Se miro la ropa y se acordó de lo malo que se puso ayer. Tenia la ropa sucia y apestaba a vomito. Tenia manchas de sangre por el suéter y el pantalón. Se miró en un escaparate y su pelo estaba a pegotes.
Se acerco a la fuente de la plaza y allí se lavo las manos y la cara. El agua estaba muy fría y le termino de despertar. Iba a hacer la ruta de cada día. Primero pedir algo en algun bar próximo, a ver si le daban un café o un trozo de pan. Cuando entró, con voz apagada le dijo a la camarera si tenia algo para él esta mañana. La chica le dio un trozo de pan con unas lonchas de salchichón y un vaso de plástico con café y le dijo que se fuera a tomárselo a otro sitio que le espantaba a los clientes. Dando las gracias salió de allí a paso lento.
Se sentó en un banco del parque donde daba el sol y se dispuso a desayunar. Miraba la ciudad llena de gente andando de un sitio para otro. De repente, su mirada fue a parar a una pareja de universitarios que estaban sentados unos bancos más allá. Al principio nada le sorprendió. La típica pareja de jóvenes dándose arrumacos. Pero luego miro al chico y se quedo parado. El muchacho se parecía mucho a él. Tenia su misma cara pero más llenita; su mismo pelo pero más cuidado; su mismo cuerpo pero más fuerte y mejor vestido. Su cara era en color mientras que la suya era en blanco y negro. Sus ojos tenían luz mientras que los de él estaban apagados.
La chica le cogió de la mano y los dos se levantaron y se marcharon haciéndose mimos. Él se quedo mirando como se iban y luego sus ojos se perdieron en su vaso de plástico con café. Sus dedos huesudos y sus uñas sucias le recordaron quien era. Por un momento pensó como hubiera sido su vida de diferente si hubiera podido ser ese. Si hubiera tenido unos padres normales que le hubieran querido y apoyado en todo y no unos padres alcohólicos demasiado enfermos como para cuidarle. Si hubiera tenido una infancia llena de buenos recuerdos en vez de una de la cual quería olvidarse todos los días.Si hubiera tenido una vida tranquila para poder dedicarse a cosas de niños, a poder estudiar y a tener amigos normales.
La realidad es que mientras sus padres se bebían la herencia de los abuelos y por esto se vieron en la calle, se tuvo que poner a trabajar en lo que fuera. Mientras iba con amigos del barrio que le enseñaban a beber demasiado joven y a tomar drogas, se habituó a ser el gallito del gallinero para poder ligarse a la chica más canalla y ganarse el respeto de los demás. Sus vicios se hicieron cada vez más caros y su carácter se agrió tanto en casa como fuera. Un día, harto de ese circulo vicioso, salio de allí pensando que asi saldria hacia adelante, pero lo único que encontró fue la calle y la caridad de gente anónima junto a la cara oscura de otros.
No pudo dejar de pensar en el destino de cada uno. En el porque unos nacen con estrella y otros nacen estrellados. Por que él tuvo la mala suerte de nacer en esa familia y no poder elegir una distinta. Por que se rodeo de ambientes sordidos y aprendio lecciones tan duras cuando ni las podia entender. Por que penso que para ganarse el cariño de los demás tenian que temerle primero. Por que se sentia estafado. Hubiera dado el mundo por sentirse por un dia como el doble que acababa de ver. Era la cara y la cruz de una misma moneda....y a él le había tocado la cruz.
Mi historias tienen banda sonora, asi que recuerda: antes de empezar a leer, da al play del video.
viernes, 31 de enero de 2014
jueves, 26 de diciembre de 2013
Jaulas
Desde una esquina de la habitación, él aprovechaba para mirarle. Le gustaba desde hacia mucho tiempo pero aquel amor era un amor secreto. Todo empezó hace unos 6 años. Juan había sido cambiado de oficina y Toni empezaba ese mismo día. Cuando Juan entro en la oficina les presentaron, se miraron y algo estallo dentro de sus corazones. Primero se huían como sabiendo que aquello les iba a traer mas complicaciones de lo que ambos querían pero aquello era una tarea muy difícil. Se buscaban con la mirada, pretendían con cualquier pretexto hacerse los encontradizos aunque solo fuera para preguntarse como había ido el fin de semana (a pesar que los dos estaban deseando que se hiciera lunes para volverse a ver).
Nunca hubieran pensado que esto les iba a ocurrir a ellos. Los dos tenian pareja y sabían que aquello era una bomba a punto de estallar. Quedaban con otros compañeros de la oficina y así disfrazaban las excusas para verse después del trabajo. Cuando los demás se iban a casa siempre se las apañaban para quedarse solos contándose el último libro que se habían leído o la última película que habían ido a ver. Nunca nombraban a sus actuales relaciones. Era el tema tabú del que no hacían mención. Con cualquier excusa se rozaban el brazo, la espalda, la pierna...todo de manera muy casual pero que para ellos les daba un subidón de adrenalina que les daba la energía para seguir hacia adelante.
Sabían que aquello era una relación imposible, pero no por ello menos atractiva. Llego la cena de navidad y los dos sabían que con el alcohol y la fiesta, algo podía surgir. Juan era más directo así que después de varias copas y aprovechando que estaban solos le dijo "¿Quieres venirte conmigo al jardín que hay fuera?". Toni se quedo mudo pero cuando Juan empezó a caminar, él le siguió. Una vez en el jardín se fueron a la parte más oscura y allí se besaron. La pasión se desato y vieron que aquello era inevitable. Ya en el hotel dieron rienda suelta a su pasión.
A la vuelta de las vacaciones, Juan le dijo a Toni que había dejado a su novio pues sentía mucho por él. Toni le dijo que lo que habia pasado aquella noche había sido un error y que no podía volver a pasar pues él quería mucho a mujer y no la podía dejar. Juan se quedo de piedra. ¿Como podían haber sentido de esa manera y no arriesgar todo por ese gran amor?
Desde entonces Juan se levanta todas las mañanas sabiendo que va a ver a su media naranja, la cual tiene que compartir con una mujer y con los prejuicios de una sociedad. Una sociedad que dicta tanto lo que se tiene que hacer, que a veces lucha contra los sentimientos más animales e instintivos, aquellos que nos nacen de dentro de las entrañas. Esa sociedad que nos dicta cada día lo que hacer, lo que pensar, lo que comer, lo que llevar. Mientras andamos con jaulas, nuestro corazón y nuestros sueños que son libres, nos sorprenden y nos dirigen sin darnos cuenta a lo que pensamos en un principio que es nuestro abismo y nuestra fatalidad pero que si miramos hacia atras, son los momentos de la vida que más felicidad nos han proporcionado. Si todos nos escucháramos más y dejáramos de creernos lo que nos dice todo el mundo como una verdad absoluta, todos seriamos más felices. Seriamos libres de verdad.
Nunca hubieran pensado que esto les iba a ocurrir a ellos. Los dos tenian pareja y sabían que aquello era una bomba a punto de estallar. Quedaban con otros compañeros de la oficina y así disfrazaban las excusas para verse después del trabajo. Cuando los demás se iban a casa siempre se las apañaban para quedarse solos contándose el último libro que se habían leído o la última película que habían ido a ver. Nunca nombraban a sus actuales relaciones. Era el tema tabú del que no hacían mención. Con cualquier excusa se rozaban el brazo, la espalda, la pierna...todo de manera muy casual pero que para ellos les daba un subidón de adrenalina que les daba la energía para seguir hacia adelante.
Sabían que aquello era una relación imposible, pero no por ello menos atractiva. Llego la cena de navidad y los dos sabían que con el alcohol y la fiesta, algo podía surgir. Juan era más directo así que después de varias copas y aprovechando que estaban solos le dijo "¿Quieres venirte conmigo al jardín que hay fuera?". Toni se quedo mudo pero cuando Juan empezó a caminar, él le siguió. Una vez en el jardín se fueron a la parte más oscura y allí se besaron. La pasión se desato y vieron que aquello era inevitable. Ya en el hotel dieron rienda suelta a su pasión.
A la vuelta de las vacaciones, Juan le dijo a Toni que había dejado a su novio pues sentía mucho por él. Toni le dijo que lo que habia pasado aquella noche había sido un error y que no podía volver a pasar pues él quería mucho a mujer y no la podía dejar. Juan se quedo de piedra. ¿Como podían haber sentido de esa manera y no arriesgar todo por ese gran amor?
Desde entonces Juan se levanta todas las mañanas sabiendo que va a ver a su media naranja, la cual tiene que compartir con una mujer y con los prejuicios de una sociedad. Una sociedad que dicta tanto lo que se tiene que hacer, que a veces lucha contra los sentimientos más animales e instintivos, aquellos que nos nacen de dentro de las entrañas. Esa sociedad que nos dicta cada día lo que hacer, lo que pensar, lo que comer, lo que llevar. Mientras andamos con jaulas, nuestro corazón y nuestros sueños que son libres, nos sorprenden y nos dirigen sin darnos cuenta a lo que pensamos en un principio que es nuestro abismo y nuestra fatalidad pero que si miramos hacia atras, son los momentos de la vida que más felicidad nos han proporcionado. Si todos nos escucháramos más y dejáramos de creernos lo que nos dice todo el mundo como una verdad absoluta, todos seriamos más felices. Seriamos libres de verdad.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Relativizar
Mientras iba caminado por la ladera de la montaña, el sol le daba en la cara. El aire era frío pero muy limpio. Era un aire denso que sabia bien. Mientras escuchaba ese silencio de la naturaleza, le venían a la mente otros silencios igual de bellos. Aquel que escuchaba en la bañera, cuando llena de burbujas estas le decían crujiendo lo bien que se encontraba. O el silencio de la casa vacía una mañana de sábado. O el silencio de la ciudad en la madrugada. Pero este de hoy era uno de los mas reconfortantes. El sonido de la naturaleza uniendo almas y experiencias.
El perro se acerco a traerle el palo que le acababa de tirar. Su sonido jadeante estaba lleno de emoción y de ganas de pasarlo bien. Nada más escucharlo podrías entrever la sonrisa en su boca de perro. Estas no se ven, se oyen....son tan nitidas o mas que las sonrisas que se ven. Allá que le volvió a lanzar el palo y volvió a salir corriendo.¡ La felicidad a veces es tan fácil de conseguir!
Mientras iba bajando por un camino vió a mas gente. "Luc" llamó a su perro. No era un perro peligroso pero no queria que molestara a los demás montañeros. "Buenos días" "Buenos días". La gente en la montaña se olvida de los formalismos de la ciudad y se vuelven personas. Se hablan al verse e incluso entablan conversaciones sin más sentido que el hablar y sentirse agusto. "Que perro más bonito. ¿Es un golden retriever?" "Si. Se llama Luc. Es muy bueno" "Ya se le ve" y mientras decía esto empezó a acariciarlo y a jugar.
Después de varias conversaciones más sobre sus lugares de procedencia y gustos caninos decidió seguir su camino hacia abajo de la ladera. Pasaron por un rio donde Luc se mojo las patas y cruzaron una casa abandonada, ahora reutilizada por pastores para sus labores. Mientras el sol iba bajando al mismo tiempo que ellos, la felicidad de la montaña se iba quedando en sus corazones. Ninguno de los problemas que le acompañaban esta mañana parecían tener importancia ahora mismo.
La naturaleza tiene el poder de relativizar los problemas mundanos del ser humano. Siempre he pesando que las madres son las primeras en saber si tienes un problema y son las primeras en darte la mejor solución necesaria para cada momento. Muchas veces nos olvidamos de esa madre suprema que es nuestra madre Naturaleza. Ella nos llama desde la distancia cuando nuestra vida nos pesa y mientras nos acaricia el pelo con su brisa nos relaja el pecho con su aire limpio. Nos susurra al oído que ningún problema es realmente un problema si no la manera que tenemos de ver la vida y que si lo giramos todo como un a un reloj de arena, nos damos cuenta que todavía hay mas arena para poder seguir hacia adelante.
El perro se acerco a traerle el palo que le acababa de tirar. Su sonido jadeante estaba lleno de emoción y de ganas de pasarlo bien. Nada más escucharlo podrías entrever la sonrisa en su boca de perro. Estas no se ven, se oyen....son tan nitidas o mas que las sonrisas que se ven. Allá que le volvió a lanzar el palo y volvió a salir corriendo.¡ La felicidad a veces es tan fácil de conseguir!
Mientras iba bajando por un camino vió a mas gente. "Luc" llamó a su perro. No era un perro peligroso pero no queria que molestara a los demás montañeros. "Buenos días" "Buenos días". La gente en la montaña se olvida de los formalismos de la ciudad y se vuelven personas. Se hablan al verse e incluso entablan conversaciones sin más sentido que el hablar y sentirse agusto. "Que perro más bonito. ¿Es un golden retriever?" "Si. Se llama Luc. Es muy bueno" "Ya se le ve" y mientras decía esto empezó a acariciarlo y a jugar.
Después de varias conversaciones más sobre sus lugares de procedencia y gustos caninos decidió seguir su camino hacia abajo de la ladera. Pasaron por un rio donde Luc se mojo las patas y cruzaron una casa abandonada, ahora reutilizada por pastores para sus labores. Mientras el sol iba bajando al mismo tiempo que ellos, la felicidad de la montaña se iba quedando en sus corazones. Ninguno de los problemas que le acompañaban esta mañana parecían tener importancia ahora mismo.
La naturaleza tiene el poder de relativizar los problemas mundanos del ser humano. Siempre he pesando que las madres son las primeras en saber si tienes un problema y son las primeras en darte la mejor solución necesaria para cada momento. Muchas veces nos olvidamos de esa madre suprema que es nuestra madre Naturaleza. Ella nos llama desde la distancia cuando nuestra vida nos pesa y mientras nos acaricia el pelo con su brisa nos relaja el pecho con su aire limpio. Nos susurra al oído que ningún problema es realmente un problema si no la manera que tenemos de ver la vida y que si lo giramos todo como un a un reloj de arena, nos damos cuenta que todavía hay mas arena para poder seguir hacia adelante.
lunes, 28 de octubre de 2013
Cruda realidad
Mientras se hacia un café observaba mentalmente como iba a ordenar los cajones del armario. Finalmente tenia un poco de tiempo para hacer cosas para ella y lo iba a aprovechar. Entrando en la habitación escuchó el móvil. Cuando lo miró vio que era de su ex. No sabia que hacer, pero estaba de tan buen humor y había vuelto de tan buen rollo del viaje que se sentía con ganas de dar oportunidades, sobre todo a los fantasmas del pasado.
"¿Como va pija?". Ella al oírlo no pudo evitar el sonreír. Nadie más la había llamado así. "Juan, cuanto tiempo. ¿Como va?". Él sonrió también. "Pues no se....casi dos años. Oye, te llamaba por si me podías dar el numero de Fede. Lo perdí y necesito hablar con él". "Claro. Lo tengo que tener por la agenda. Si eso lo miro y te mando un wasap. ¿Como te ha ido todo este tiempo?". Él tardo dos segundos en contestar "Bueno, he estado un poco malito. Me detectaron un cancer hace 1 año, pero no te asustes. Ya estoy mejor. Me ha crecido el pelo y todo". Ella sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. "Lo siento". Por dentro pensaba que tenia que decir algo más pero no podía. Se había quedado en blanco. "No te preocupes. De verdad, ya estoy mejor. ¿y como te va a ti?". Ella se sentía culpable de su felicidad. No sabia si decírselo. "Pues yo bien. ¿Te acuerdas del proyecto que siempre quise hacer? ¿El de montarme una empresa en Inglaterra? Pues ya lo he hecho. De hecho vengo de allí y estoy muy contenta de como va todo. Si quieres, ya te paso un link con la pagina web para que lo veas"
Él parecía muy contento con la noticia. "Si que me alegro. Siempre supe que eras una pija. Te vas a forrar" Ella sonrió y le dijo "Si quieres te puedes venir al próximo viaje" "Gracias pero de momento estoy muy débil todavía. Voy con silla de ruedas. Pero no te preocupes. En cuanto este mejor te llamo y nos vamos" "Si, por supuesto. Cuenta con ello. De todas maneras te voy llamando para ver como estas. Un beso y cuidate"
Cuando colgó, ella se quedo en silencio. Se sentó en la cama sin dar crédito a lo que había escuchado. Como cambian las cosas de un día para otro. Habían salido durante 3 años y desde hacia 2 que no sabia nada de él, pero su relación fue lo suficientemente buena para que los recuerdos buenos sobresalieran de los malos. Aquella noticia fue un jarro de agua fría. Le daba rabia el haber perdido el contacto de esa manera. A partir de ahora le llamaría cada mes para ver como se encontraba. Pero no fue así. Paso un mes y después otro y así 4 después de la llamada.
Entrando en el portal de casa recibió un mensaje. Era Fede, el amigo común de ella y Juan. En el mensaje ponía que Juan estaba muy grave en el hospital y le habían dado 1 semana de vida. Necesitó salir del portal por que le faltaba el aire. No podía ser.¡Si le dijo que estaba mejor! ¿Como podía haber sido? No contesto de vuelta. No sabia que decir. Se quedo paralizada. Dejo pasar los dias pensando en él y en todo lo que habían vivido. Sus recuerdos juntos se hacían tan reales que parecía que habían pasado ayer. A veces tenia la intención de coger el teléfono y hablar con él pero luego no lo hacia. No sabia que decir en un caso así.
Dos días después Fede le volvió a mandar un mensaje. "Juan murió ayer. El entierro sera hoy a las 4.30". Cogió el teléfono y lo llamó. "Hola Fede. No me puedo creer lo que está pasando. Que pena" Fede tenia un tono muy triste "Si. No me digas nada" Ella empezó a llorar por primera vez desde el mensaje de hacia días "Ha sido todo tan de repente, ahora que se encontraba mejor". "Bueno...mejor, mejor no se encontraba. Ya le habían dicho que se iba a morir hace 1 año. Poco a poco nos fue llamando a todos para despedirse". Ella se quedo parada "¿Cuando te llamo a ti?" y Fede le contesto que le había llamado para comentárselo hacia 1 año. Ella le comento que Juan le llamo para pedirle su teléfono hacia 4 meses y le dijo que estaba mejor. "Sonia, Juan tenia mi teléfono. Te llamo con esa excusa para poder hablar contigo. Te dijo que estaba mejor para que no te preocuparas. Él nunca dejo de quererte.....¿Sonia?" Ella no pudo seguir hablando.
"¿Como va pija?". Ella al oírlo no pudo evitar el sonreír. Nadie más la había llamado así. "Juan, cuanto tiempo. ¿Como va?". Él sonrió también. "Pues no se....casi dos años. Oye, te llamaba por si me podías dar el numero de Fede. Lo perdí y necesito hablar con él". "Claro. Lo tengo que tener por la agenda. Si eso lo miro y te mando un wasap. ¿Como te ha ido todo este tiempo?". Él tardo dos segundos en contestar "Bueno, he estado un poco malito. Me detectaron un cancer hace 1 año, pero no te asustes. Ya estoy mejor. Me ha crecido el pelo y todo". Ella sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. "Lo siento". Por dentro pensaba que tenia que decir algo más pero no podía. Se había quedado en blanco. "No te preocupes. De verdad, ya estoy mejor. ¿y como te va a ti?". Ella se sentía culpable de su felicidad. No sabia si decírselo. "Pues yo bien. ¿Te acuerdas del proyecto que siempre quise hacer? ¿El de montarme una empresa en Inglaterra? Pues ya lo he hecho. De hecho vengo de allí y estoy muy contenta de como va todo. Si quieres, ya te paso un link con la pagina web para que lo veas"
Él parecía muy contento con la noticia. "Si que me alegro. Siempre supe que eras una pija. Te vas a forrar" Ella sonrió y le dijo "Si quieres te puedes venir al próximo viaje" "Gracias pero de momento estoy muy débil todavía. Voy con silla de ruedas. Pero no te preocupes. En cuanto este mejor te llamo y nos vamos" "Si, por supuesto. Cuenta con ello. De todas maneras te voy llamando para ver como estas. Un beso y cuidate"
Cuando colgó, ella se quedo en silencio. Se sentó en la cama sin dar crédito a lo que había escuchado. Como cambian las cosas de un día para otro. Habían salido durante 3 años y desde hacia 2 que no sabia nada de él, pero su relación fue lo suficientemente buena para que los recuerdos buenos sobresalieran de los malos. Aquella noticia fue un jarro de agua fría. Le daba rabia el haber perdido el contacto de esa manera. A partir de ahora le llamaría cada mes para ver como se encontraba. Pero no fue así. Paso un mes y después otro y así 4 después de la llamada.
Entrando en el portal de casa recibió un mensaje. Era Fede, el amigo común de ella y Juan. En el mensaje ponía que Juan estaba muy grave en el hospital y le habían dado 1 semana de vida. Necesitó salir del portal por que le faltaba el aire. No podía ser.¡Si le dijo que estaba mejor! ¿Como podía haber sido? No contesto de vuelta. No sabia que decir. Se quedo paralizada. Dejo pasar los dias pensando en él y en todo lo que habían vivido. Sus recuerdos juntos se hacían tan reales que parecía que habían pasado ayer. A veces tenia la intención de coger el teléfono y hablar con él pero luego no lo hacia. No sabia que decir en un caso así.
Dos días después Fede le volvió a mandar un mensaje. "Juan murió ayer. El entierro sera hoy a las 4.30". Cogió el teléfono y lo llamó. "Hola Fede. No me puedo creer lo que está pasando. Que pena" Fede tenia un tono muy triste "Si. No me digas nada" Ella empezó a llorar por primera vez desde el mensaje de hacia días "Ha sido todo tan de repente, ahora que se encontraba mejor". "Bueno...mejor, mejor no se encontraba. Ya le habían dicho que se iba a morir hace 1 año. Poco a poco nos fue llamando a todos para despedirse". Ella se quedo parada "¿Cuando te llamo a ti?" y Fede le contesto que le había llamado para comentárselo hacia 1 año. Ella le comento que Juan le llamo para pedirle su teléfono hacia 4 meses y le dijo que estaba mejor. "Sonia, Juan tenia mi teléfono. Te llamo con esa excusa para poder hablar contigo. Te dijo que estaba mejor para que no te preocuparas. Él nunca dejo de quererte.....¿Sonia?" Ella no pudo seguir hablando.
viernes, 16 de agosto de 2013
Algo especial (primera parte)
Abrió los ojos y miró a la habitación con ojos nuevos. Se incorporó y cogió su libreta. Siempre que se levantaba escribía lo que había soñado. Su mundo onírico le daba pistas de donde se tenia que dirigir. Describía sus sueños con pulcritud. A toda la gente que conocía le costaba recordar lo que soñaban. No a él. Siempre le había parecido muy fácil recordar lo que había soñado. Lo hacia desde que era pequeño. Siempre le había fascinado su mundo irreal, el cual a veces lo confundía con el real.
Mientras se acercaba al lienzo, cerraba los ojos tratando de recordar los colores y los sentimientos que le producían los recuerdos de las imagenes soñadas. Si se concentraba mucho, a veces podía incluso olerlos. Ya lo tenia. Como una imagen fotográfica en su cerebro, se preparaba a plasmarlo en el blanco canvas. Las pinceladas iban solas, a veces sorprendiéndole, como si trataran de dirigirlo.
Había sido hijo único y el amor pasional de su madre no había ayudado a que su ego dejara de crecer. Era una persona sabida de ser tocada con la varita de la genialidad y no se comparaba con los demás mortales. Era un ejercicio fútil, una perdida de tiempo. Él se sabia más que nadie que había conocido y retaba a cualquiera que se le acercara, sabiendo que malgastaba su saliva. A veces se cansaba de tener que explicar su carácter introvertido y "especial". Todos lo consideraban normal debido a su genialidad. A él le aburría al máximo. Le hubiera gustado encontrar a alguien como él, que por una vez entendiera lo que es ser genio. Sin copiar, sin alabarle, sin llorar.
Una vez terminado el cuadro decidió salir a la calle. Hacia un poco de aire, así que pensó en coger un sombrero. Cogió uno que tenia de su abuela. Le gustaba ponérselo pues por un momento era ella. Siempre le gusto el porte digno de su abuela. Claro esta que seguramente, ella nunca hubiera llevado el sombrero con el pijama y unas Dr. Martins desenlazadas. Pero a él le daba igual. Nadie de los que había en la calle le parecía tan importante como para merecer llevar otro atuendo. Mientras caminaba por los callejones la gente se giraba a verlo. No sabían si era una mujer o un hombre debido a su pelo largo y sus rasgos femeninos. A él eso le encantaba.
Se paró en un escaparate. Era un escaparate caótico, con muchas cosas antiguas, sin ningún orden, distribuidas en una tienda que parecía la casa de un bohemio ecleptico. Mientras miraba una cámara de fotos antigua sus ojos se posaron en una de las clientas de dentro de la tienda. Ella era pequeña, con el pelo de color negro y unos ojos tremendamente grandes. Sus ojos se encontraron y de repente sintió como si el corazón le diera un vuelco. Se quedó hipnotizado por la imagen de ella. Una voz dentro de él le gritaba que entrara en la tienda, que no le dejara escapar, pero su cuerpo estaba paralizado.
Al salir ella, se paró delante de él. "Hola. Me llamo Una. ¿y tu?". Él se quedo mirando la mano tendida de ella y al volverla a mirar a los ojos, el tiempo se paro. La voz de su cabeza le decía que reaccionase, pero él tenia más ganas de desmayarse que de hablar. Ella sonrió y se giró dispuesta a marcharse. "Me llamo Hugo. Espera, no te vayas. ¿Vives por aquí?" dijo, hablando de golpe y sin parar. Ella se giró y asintiendo con la cabeza le miro sonriente. Él le sonrió también sintiendo un calor instantáneo en su corazón. Le gustaba mucho todos los sentimientos que esta chica creaba en él. No quería que se fuera. Quería estar más rato con ella. No sabia que podía hacer para retenerla.
"¿Quieres tomarte algo conmigo? Yo todavía no he desayunado.". Ella, sin parar de mirarle volvió a asentir. "Cerca de aquí hay una cafetería muy especial donde hacen los mejores cafés del mundo" dijo, sorprendiéndose de que su boca siguiera hablando sin saber muy bien como. De repente iban caminando los dos juntos, sin hablar, pero le daba la sensación de que se conocían de hacia mucho tiempo. No era una desconocida y no le importaba estar en silencio mientras caminaran hacia el mismo sitio.
Una vez sentados ella le dijo " Eso que llevas es un pijama, ¿no?" y sonrió. Él se sonrojó al darse cuenta que las reglas sociales no admiten el pijama como ropa para llevar al exterior. "Si. Perdona. Pensaba salir a tomar un café solamente" y miró al suelo pensando que realmente lo que no había pensado era en encontrarse con ella.
Mientras se acercaba al lienzo, cerraba los ojos tratando de recordar los colores y los sentimientos que le producían los recuerdos de las imagenes soñadas. Si se concentraba mucho, a veces podía incluso olerlos. Ya lo tenia. Como una imagen fotográfica en su cerebro, se preparaba a plasmarlo en el blanco canvas. Las pinceladas iban solas, a veces sorprendiéndole, como si trataran de dirigirlo.
Había sido hijo único y el amor pasional de su madre no había ayudado a que su ego dejara de crecer. Era una persona sabida de ser tocada con la varita de la genialidad y no se comparaba con los demás mortales. Era un ejercicio fútil, una perdida de tiempo. Él se sabia más que nadie que había conocido y retaba a cualquiera que se le acercara, sabiendo que malgastaba su saliva. A veces se cansaba de tener que explicar su carácter introvertido y "especial". Todos lo consideraban normal debido a su genialidad. A él le aburría al máximo. Le hubiera gustado encontrar a alguien como él, que por una vez entendiera lo que es ser genio. Sin copiar, sin alabarle, sin llorar.
Una vez terminado el cuadro decidió salir a la calle. Hacia un poco de aire, así que pensó en coger un sombrero. Cogió uno que tenia de su abuela. Le gustaba ponérselo pues por un momento era ella. Siempre le gusto el porte digno de su abuela. Claro esta que seguramente, ella nunca hubiera llevado el sombrero con el pijama y unas Dr. Martins desenlazadas. Pero a él le daba igual. Nadie de los que había en la calle le parecía tan importante como para merecer llevar otro atuendo. Mientras caminaba por los callejones la gente se giraba a verlo. No sabían si era una mujer o un hombre debido a su pelo largo y sus rasgos femeninos. A él eso le encantaba.
Se paró en un escaparate. Era un escaparate caótico, con muchas cosas antiguas, sin ningún orden, distribuidas en una tienda que parecía la casa de un bohemio ecleptico. Mientras miraba una cámara de fotos antigua sus ojos se posaron en una de las clientas de dentro de la tienda. Ella era pequeña, con el pelo de color negro y unos ojos tremendamente grandes. Sus ojos se encontraron y de repente sintió como si el corazón le diera un vuelco. Se quedó hipnotizado por la imagen de ella. Una voz dentro de él le gritaba que entrara en la tienda, que no le dejara escapar, pero su cuerpo estaba paralizado.
Al salir ella, se paró delante de él. "Hola. Me llamo Una. ¿y tu?". Él se quedo mirando la mano tendida de ella y al volverla a mirar a los ojos, el tiempo se paro. La voz de su cabeza le decía que reaccionase, pero él tenia más ganas de desmayarse que de hablar. Ella sonrió y se giró dispuesta a marcharse. "Me llamo Hugo. Espera, no te vayas. ¿Vives por aquí?" dijo, hablando de golpe y sin parar. Ella se giró y asintiendo con la cabeza le miro sonriente. Él le sonrió también sintiendo un calor instantáneo en su corazón. Le gustaba mucho todos los sentimientos que esta chica creaba en él. No quería que se fuera. Quería estar más rato con ella. No sabia que podía hacer para retenerla.
"¿Quieres tomarte algo conmigo? Yo todavía no he desayunado.". Ella, sin parar de mirarle volvió a asentir. "Cerca de aquí hay una cafetería muy especial donde hacen los mejores cafés del mundo" dijo, sorprendiéndose de que su boca siguiera hablando sin saber muy bien como. De repente iban caminando los dos juntos, sin hablar, pero le daba la sensación de que se conocían de hacia mucho tiempo. No era una desconocida y no le importaba estar en silencio mientras caminaran hacia el mismo sitio.
Una vez sentados ella le dijo " Eso que llevas es un pijama, ¿no?" y sonrió. Él se sonrojó al darse cuenta que las reglas sociales no admiten el pijama como ropa para llevar al exterior. "Si. Perdona. Pensaba salir a tomar un café solamente" y miró al suelo pensando que realmente lo que no había pensado era en encontrarse con ella.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Solo una
Mientras se viste, lo mira a la cara. Le cuesta pensar que ha pasado la noche con él. Parecía que tenían tantas cosas en común, pero la realidad de la mañana le da otro punto de vista. Las cervezas de más han hecho su trabajo y han hecho lo negro, blanco. Ahora que se ve fuera en la calle, recuerda todo como si fuera en este mismo instante. Ve la puerta del Nite Club cerrada y como la gente camina con ritmo rápido y sin pararse a los detalles.
Eran las 11 de la noche. Ella se sentía con ganas de salir. Su jornada laboral había sido lo suficientemente dura para querer tomar una cerveza. Uno de esos días en los que necesitas una cerveza y no sabes como hacerlo para que alguien te acompañe. Odiaba beber sola, e ir a un pub sola no era opción. Ya fichando en la puerta vió a uno de los celadores que siempre le decía cosas entre turno y turno. "¿Te apetece una cerveza?" le soltó sin pensárselo a lo que él, inesperadamente le soltó un "Vale".
Una vez en el pub de la esquina del curro se pidieron unas jarras. A eso que le dijo al Dj "Oye, ¿tienes algo de los Smiths?" y el chaval, todo moderno, le dijo "Tengo algo mejor" y le puso "Crazy" de los Nothern Portrait.
Ella moviendo la cabeza a su compañero de curro mientras escuchaba la música, le pregunto "Oye, ¿y a ti? ¿Que música te gusta?" y él le dijo que le gustaba la misma música. Que le gustaba mucho Morrisey, Siouxsie and the Banshees, Pulp, Johnny Marr, Suede y New Order. Al oír estas palabras se quedo en blanco. Nunca pensó que el celador, al que daba coba por ser educada, le gustara la misma música que a ella.
De pronto empezó a sentir una fuerte atracción hacia él. No se si fue por la cerveza o por su olor a desodorante. Quizá por el olor a cigarro a medias en su boca o por su pelo pelirrojo. Todo ello junto, le hizo verlo de una manera distinta. Dicen que los pelirrojos desprenden un olor dulce y que solo la gente que ha estado con uno de ellos sabe lo que esto quiere decir. De repente, ella quería estar dentro de ese grupo.
Mientras cogía el autobús para volver a casa, recordaba cada momento de la noche anterior. Como después de los besos en el pub decidieron irse a casa de él a por la última. Como de camino a su casa se paraban en cada esquina para comerse a besos y como al abrir la puerta le faltaba manos pues las 4 estaban ocupadas. Como para llegar a la habitación rodaron por todas las paredes a oscuras y como al llegar a la habitación prefirieron quedarse en el sillón de al lado de la cama.
Mientras él le cantaba al oído " I don´t mind if you forget me", ella le besaba el cuello lentamente.
"I don't mind if you forget me
having learned my lesson
I never left an impression on anyone
so now you send me your hardened 'regards'
when once you'd send me 'love'
sincerely I must tell you
your mild 'best wishes'
they make me suspicious
but I don't mind
I don't mind if you forget me
having learned my lesson"
Eran las 11 de la noche. Ella se sentía con ganas de salir. Su jornada laboral había sido lo suficientemente dura para querer tomar una cerveza. Uno de esos días en los que necesitas una cerveza y no sabes como hacerlo para que alguien te acompañe. Odiaba beber sola, e ir a un pub sola no era opción. Ya fichando en la puerta vió a uno de los celadores que siempre le decía cosas entre turno y turno. "¿Te apetece una cerveza?" le soltó sin pensárselo a lo que él, inesperadamente le soltó un "Vale".
Una vez en el pub de la esquina del curro se pidieron unas jarras. A eso que le dijo al Dj "Oye, ¿tienes algo de los Smiths?" y el chaval, todo moderno, le dijo "Tengo algo mejor" y le puso "Crazy" de los Nothern Portrait.
Ella moviendo la cabeza a su compañero de curro mientras escuchaba la música, le pregunto "Oye, ¿y a ti? ¿Que música te gusta?" y él le dijo que le gustaba la misma música. Que le gustaba mucho Morrisey, Siouxsie and the Banshees, Pulp, Johnny Marr, Suede y New Order. Al oír estas palabras se quedo en blanco. Nunca pensó que el celador, al que daba coba por ser educada, le gustara la misma música que a ella.
De pronto empezó a sentir una fuerte atracción hacia él. No se si fue por la cerveza o por su olor a desodorante. Quizá por el olor a cigarro a medias en su boca o por su pelo pelirrojo. Todo ello junto, le hizo verlo de una manera distinta. Dicen que los pelirrojos desprenden un olor dulce y que solo la gente que ha estado con uno de ellos sabe lo que esto quiere decir. De repente, ella quería estar dentro de ese grupo.
Mientras cogía el autobús para volver a casa, recordaba cada momento de la noche anterior. Como después de los besos en el pub decidieron irse a casa de él a por la última. Como de camino a su casa se paraban en cada esquina para comerse a besos y como al abrir la puerta le faltaba manos pues las 4 estaban ocupadas. Como para llegar a la habitación rodaron por todas las paredes a oscuras y como al llegar a la habitación prefirieron quedarse en el sillón de al lado de la cama.
Mientras él le cantaba al oído " I don´t mind if you forget me", ella le besaba el cuello lentamente.
"I don't mind if you forget me
having learned my lesson
I never left an impression on anyone
so now you send me your hardened 'regards'
when once you'd send me 'love'
sincerely I must tell you
your mild 'best wishes'
they make me suspicious
but I don't mind
I don't mind if you forget me
having learned my lesson"
sábado, 22 de junio de 2013
Recuerdos
La tarde parecía lluviosa. Era el tiempo ideal para su permanente estado de animo. Se fue hacia el comedor y se dispuso a sacar un disco del mueble. Aunque la gente le decía que era un antiguo, sentía placer sintiéndose de una clase distinta a los demás. Digamos, pertenecer a una pequeña elite que todavía gusta de comprar vinilos y escuchar reliquias en un buen tocadisco. Saco unos cuantos y se sentó en el sofá, investigando cual de ellos iba a ser el afortunado que iba a salir de la funda.
De repente un álbum le llamo la atención. El disco era de la banda Kraftwerk "the Man-Machine". Se acordó de la canción "The model" y de sus años de Erasmus en Alemania. De como se compro el disco muchos años mas tarde y de como presumió de tenerlo en alemán (Die Mensch-Maschine) cuando volvió a Madrid. También recordó como lo dejo a una ex que se las daba de saber mucha música y que nunca se lo devolvió. Odiaba cuando eso pasaba. Las mujeres iban y venían pero no los discos con solera.
Bueno, lo de las mujeres que iban y venían tampoco era tan cierto. Si que hubo una temporada que había sido muy ligón, pero ahora ligaba más por internet que otra cosa. Menos mal que la música siempre le traía recuerdos de mejores tiempos. Saco el disco de la funda muy despacio. Para él, aquello era un ritual mágico, tal como desnudar a una mujer....había que saborear cada momento. Miro en que cara estaba la canción de "The Model" y la puso con mucho cuidado en el plato. Contó los cortes del disco hasta dar con la canción, bajo el brazo del tocadiscos y se empezaron a oír los primeros acordes de los sintetizadores.
Con la funda en la mano, se volvió a sentar, recordando la peculiar historia de este disco. Debido a la ex que le "robo" el vinilo alemán, un día celebrando una reunión con los erasmus madrileños que fueron a Alemania con él, se le ocurrió volver a comprarse uno. Tuvo que recorrer algunas tiendas para encontrarlo pues no quería cd, si no otro vinilo y a poder ser en alemán, hasta que llego a una tienda recóndita en un callejón donde parecían tener bastante discos de coleccionista. Normalmente estas tiendas suelen estar llenas de freaks a los que les gusta mucho la música y que tienden a presumir de conocimientos musicales delante de un pedante dependiente que sabe tanto o más y no duda en hacerlo saber. Cual fue su sorpresa de ver a una mujer de unos 30, bastante mona y con una sonrisa en la cara.
"¿Tienes el álbum de Kraftwerk de "Die Mensch-Maschine?" le pregunto nuestro protagonista, con un perfecto acento alemán (y sorprendiéndose de lo bien que le había salido). La chica le miro con los ojos bien abiertos y le dijo "Perdona, en alemán no lo tengo. Pero lo tengo en inglés si quieres. Me encanta Kraftwerk". Él se le quedo mirando, sin creer lo que estaba oyendo. Por fin, su amor a la música, al vinilo y al alemán habían sido recompensados. Ella se acerco a una pila de discos que había en el suelo y después de unos minutos se acerco a él con el disco y una gran sonrisa. "¿Algo más?. Tenemos también cosas de Ultravox o OMD si te gusta este tipo de música" Él la miro atontado y no sabia como reaccionar. "Esta noche hacemos una fiesta alemana con unos amigos en un piso por el centro. Si te apetece" "Suena muy bien" dijo ella. "Dame tu teléfono y cuando salga de la tienda te llamo"
Él le dio su numero y se fue a casa a ducharse y a esperar la llamada. Aun recuerda la excitación de pensar en presentarse a la fiesta con semejante pibón y con el disco. Sus amigos iban a flipar.
Después de varias horas y descolgar el teléfono varias veces para ver si funcionaba, decidió marcharse y no llegar tarde. Ya en la fiesta solo hacia que pensar que habría pasado y cada vez que miraba el disco pensaba en ella. Al día siguiente se fue a la tienda para ver que había pasado. Allí estaba ella. Esta vez no estaba muy contenta. "Hola. ¿Como fue la fiesta?". Él la miro boquiabierto. "Muy bien. Tenias que haber venido. Fue muy divertida" "Hubiera ido, pero no cogías el teléfono" "¿Como? Estuve en casa hasta las 10.30 y no llamó nadie" "Te estuve llamando al numero que me diste". Ella le dió el papel donde él apunto su numero y se dio cuenta que se había equivocado en un numero. Le dio tanta vergüenza que no quiso admitirlo y le dijo que lo sentia, pero que no habia podido pasar por casa. Ella se giro haciendo como que ordenaba la estantería y él salió de la tienda.
De repente un álbum le llamo la atención. El disco era de la banda Kraftwerk "the Man-Machine". Se acordó de la canción "The model" y de sus años de Erasmus en Alemania. De como se compro el disco muchos años mas tarde y de como presumió de tenerlo en alemán (Die Mensch-Maschine) cuando volvió a Madrid. También recordó como lo dejo a una ex que se las daba de saber mucha música y que nunca se lo devolvió. Odiaba cuando eso pasaba. Las mujeres iban y venían pero no los discos con solera.
Bueno, lo de las mujeres que iban y venían tampoco era tan cierto. Si que hubo una temporada que había sido muy ligón, pero ahora ligaba más por internet que otra cosa. Menos mal que la música siempre le traía recuerdos de mejores tiempos. Saco el disco de la funda muy despacio. Para él, aquello era un ritual mágico, tal como desnudar a una mujer....había que saborear cada momento. Miro en que cara estaba la canción de "The Model" y la puso con mucho cuidado en el plato. Contó los cortes del disco hasta dar con la canción, bajo el brazo del tocadiscos y se empezaron a oír los primeros acordes de los sintetizadores.
Con la funda en la mano, se volvió a sentar, recordando la peculiar historia de este disco. Debido a la ex que le "robo" el vinilo alemán, un día celebrando una reunión con los erasmus madrileños que fueron a Alemania con él, se le ocurrió volver a comprarse uno. Tuvo que recorrer algunas tiendas para encontrarlo pues no quería cd, si no otro vinilo y a poder ser en alemán, hasta que llego a una tienda recóndita en un callejón donde parecían tener bastante discos de coleccionista. Normalmente estas tiendas suelen estar llenas de freaks a los que les gusta mucho la música y que tienden a presumir de conocimientos musicales delante de un pedante dependiente que sabe tanto o más y no duda en hacerlo saber. Cual fue su sorpresa de ver a una mujer de unos 30, bastante mona y con una sonrisa en la cara.
"¿Tienes el álbum de Kraftwerk de "Die Mensch-Maschine?" le pregunto nuestro protagonista, con un perfecto acento alemán (y sorprendiéndose de lo bien que le había salido). La chica le miro con los ojos bien abiertos y le dijo "Perdona, en alemán no lo tengo. Pero lo tengo en inglés si quieres. Me encanta Kraftwerk". Él se le quedo mirando, sin creer lo que estaba oyendo. Por fin, su amor a la música, al vinilo y al alemán habían sido recompensados. Ella se acerco a una pila de discos que había en el suelo y después de unos minutos se acerco a él con el disco y una gran sonrisa. "¿Algo más?. Tenemos también cosas de Ultravox o OMD si te gusta este tipo de música" Él la miro atontado y no sabia como reaccionar. "Esta noche hacemos una fiesta alemana con unos amigos en un piso por el centro. Si te apetece" "Suena muy bien" dijo ella. "Dame tu teléfono y cuando salga de la tienda te llamo"
Él le dio su numero y se fue a casa a ducharse y a esperar la llamada. Aun recuerda la excitación de pensar en presentarse a la fiesta con semejante pibón y con el disco. Sus amigos iban a flipar.
Después de varias horas y descolgar el teléfono varias veces para ver si funcionaba, decidió marcharse y no llegar tarde. Ya en la fiesta solo hacia que pensar que habría pasado y cada vez que miraba el disco pensaba en ella. Al día siguiente se fue a la tienda para ver que había pasado. Allí estaba ella. Esta vez no estaba muy contenta. "Hola. ¿Como fue la fiesta?". Él la miro boquiabierto. "Muy bien. Tenias que haber venido. Fue muy divertida" "Hubiera ido, pero no cogías el teléfono" "¿Como? Estuve en casa hasta las 10.30 y no llamó nadie" "Te estuve llamando al numero que me diste". Ella le dió el papel donde él apunto su numero y se dio cuenta que se había equivocado en un numero. Le dio tanta vergüenza que no quiso admitirlo y le dijo que lo sentia, pero que no habia podido pasar por casa. Ella se giro haciendo como que ordenaba la estantería y él salió de la tienda.
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